Serie de "eventos" achaca a vecinos de Conchalí
26.07.2010
Choreados a más no poder están los vecinos del sector de La Palmilla con Diego Silva, en Conchalí, porque hace demasiados años que lo pasan como el forro debido al mal estado de la calle en que residen.
Principalmente son abuelitos quienes viven en el pasaje Colchagua y la verdad es que en invierno deben permanecer prácticamente encerrados en sus hogares, porque la vía se les llena de agua de un costado a otro y, con el paso del tiempo, se han formado muchos hoyos, más peligrosos todavía cuando están llenos de agua, porque son varios los vecinos que casi se han fracturado al meter la patuleca en el tremendo cráter.
Uno de los tatitas que cada año soporta la misma situación es don Agustín Ibáñez, quien cuenta que la situación ya no da para más. "Esto pasó porque antes entraban al pasaje los camiones de basura, pero ya no lo hacen. Hemos reclamado a la Municipalidad, pero no pasa nada", relata.
Pero la cosa para ellos es peor todavía, "porque hace un tiempo vinieron a arreglar el pasaje, pero lo hicieron sólo de Diego Silva hacia el sur, cuando en realidad es hacia el norte donde están los mayores problemas, y acá no hicieron nada".
El hombrón cuenta que lo peor está en la entrada del pasaje, donde la acumulación de agua carcomió el asfalto y creó un forado súper peligroso para los peatones y los vehúculos, ya que más de uno ha reventado neumáticos porque con el agua no se nota la profundidad del hoyo.
Paradas
A pocas cuadras hacia el poniente, Yeims Pop se topó con un "evento" instalado justo en el paradero del Transantiago de Diego Silva con Pedro Fontova.
El principal atado, además de los problemas que puede acarrear a los vehículos que transitan por la primera arteria, es que como esta es de doble sentido, las micros y autos deben cruzar de carril para pasar sin desgracias el cráter.
Pero eso no fue todo, pues poco después el Agente 004 llegó a Fermín Vivacera con calle Norte, en la misma comuna, donde también los vecinos han perdido la paciencia por los atados en su calle.
En ese lugar, justo en la esquina, se sitúa otro paradero del Transchago, pero los vecinos deben dar la vuelta a la manzana porque con la lluvia la entrada de la arteria se transforma en una piscina olímpica que incluso cubre las veredas.
"Desgraciadamente es la misma historia todos los inviernos, porque el agua se apoza ahí y no hay ningún desagüe que funcione", cuenta una de las residentes.
Don David Toloza, que también las ve peluda durante el invierno, añade que "esta calle ha estado mala por años y ningún alcalde se ha atrevido a arreglarla. El dueño del negocio de la esquina trató de arreglarla por su cuenta, pero justo el día que le puso cemento llovió, y después con el paso de camiones y otros vehículos grandes la calle quedó con unos lomos de todo que hacen más complicado todavía meterse con un auto y hay que hacerlo a la vuelta de la rueda".

