Santiago de Chile 22.02.2012


Natalia pone color a movida cultural en El Monte

25.01.2012 Publicado en Alma de prócer

Está a cargo de la oficina de cultura y juventud y desea rescatar el patrimonio artístico de la comuna.

Desde lolita que Natalia Huerta supo que quería estar ligada al arte, la cultura y la música. Pensó en el teatro, pero después estudió batería y así partió su vínculo con el tema.

Fue una de las fundadoras de "El sótano musical", un movimiento que nació en Isla de Maipo y que reúne a músicos, actores y grafiteros, entre otros artistas.

De a poco, sin ayuda de nadie y con puro ingenio y trabajo, los integrantes de "El sótano" fueron organizándose y generando espacios de participación para los jóvenes de la comuna.

Hasta que hace 10 años la necesidad de contar con un lugar para ensayar los puso en contacto con el sheriff montino de ese intante, quien los autorizó a usar el odeón de la plaza.

"Con el tiempo sacamos personalidad jurídica e iniciamos intervenciones culturales en la comuna con, por ejemplo, tocatas solidarias, y encuentros de grafiteros y otros de hiphoperos", recuerda Natalia.

Todo esto fue generando la inquietud de contar con una dependencia municipal encargada de los temas que interesan a los jóvenes.

Hasta que en marzo del 2010 el alcalde la invitó a encabezar las oficinas de Cultura y Juventud.

Reencantamiento

"Hubo que reencantar a la gente, a los folcloristas, a los artesanos, a los pintores, a toda la gente, que sentía una falta de apoyo", recuerda.

"Costó harto; hubo que gestionar los recursos y rescatar el patrimonio artístico y cultural de la comuna, pero de a poco fuimos haciéndolo", añade.

En forma paralela, se comenzaron a programar acciones conjuntas con el Senda (ex Conace) para chantar el consumo de drogas. "Por ejemplo, en el día de la juventud y el rock chileno le dimos la oportunidad al encargado del servicio de hablar y repartir su folletería", precisa Natalia.

Pasado el tiempo,  la movida cultural en El Monte tiene otro caracho, mucho más cercano a la gente y a sus jóvenes.

Todas las bandas emergentes de la comuna tienen gratis un lugar para ensayar y sólo deben comprometerse a cuidarlo y sumarse a tocatas solidarias sin cobrar.

Pero también otras áreas de la cultura, como el teatro, la música clásica o el folclor han ido encontrando sus espacios en El Monte.

"Quiero dejar obras concretas a las generaciones que vienen, no quiero pasar en silencio", resume sobre su pega Natalia. ¡Grande!

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